Cistina
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Cistina. La cistina es un aminoácido no esencial que se forma cuando se unen dos cisteínas a través de un puente de sulfuro. Contiene gran cantidad de azufre, es fácilmente asimilable y nulo de toxicidad.
La cistina es un componente en la fisiología humana que actúa principlamente en la piel, cabellos y anejos. De hecho, la cistina es de vital importancia en la salud del cabello, ya que constituye el 17 por 100 del cabello.
La cistina también puede llegar a convertirse en glucosa para producir energía haciendo que mejore la resistencia física y prevenir el catabolismo muscular.
Es beneficiosa para el sistema digestivo ya que actúa como protector estomacal frente a efectos secundarios de determinados medicamentos reforzando la mucosa gástrica. Los beneficios de la cistina aumentan cuando se utiliza junto a las vitaminas C, B y E y junto al calcio y selenio.
En general, la cistina ayuda a recuperar y mantener un buen estado de la salud. Es precursor de la taurina y ayuda a incrementar la masa muscular magra y la termogénesis. Los pacientes más débiles en su sistema inmunitario (jóvenes y ancianos), pueden incluso tomar un suplemento de cistina para aumentar sus sistema inmunológico y aumentar la acción antioxidante del cuerpo humano.
Se puede resumir en que la cistina aumenta nuestro sistema inmunitario y mejora los problemas de salud relacionados con el cabello, piel (como el acné, dermatitis seborréica, psoriasis, etc.), y uñas.
Estos alimentos son fuente natural de cistina:
Salvado de avena cocido.
Lentejas.
Harina de soja.
Carne de pato, pollo, cordero.
Clara de huevo.
Leche, queso y derivados.